Audición de los sonidos. El Sistema auditivo

El órgano sensorial de la audición se denomina oído. Podemos distinguir en el sistema auditivo el oído externo, el medio y el interno. Está constituido por tres partes. El oído externo y medio producen la conducción y transducción de las oscilaciones de presión del aire en movimientos mecánicos amplificados de un medio sólido. El oído interno convierte tales movimientos en señales eléctricas que transmite al cerebro produciendo la sensación sonora.

La sensibilidad auditiva es sinónimo de agudeza . Se expresa en dB(HL), decibeles de pérdida auditiva, que recogen el nivel audible mínimo a partir del cual la sensación es identificada por un escucha. La audición normal es la sensibilidad de un grupo de personas esencialmente representativas de la población.  La curva normal de la sensibilidad auditiva no es plana. La sensibilidad es más reducida en los extremos de la región de audiofrecuencia y máxima en la zona de 1 a 4 kHz.

Se define por tolerancia a la aptitud del aparato auditivo para soportar una gama de niveles de presión acústica sin alteración de la capacidad funcional del mismo.  Existen ciertos mecanismos de protección del oído contra los niveles sonoros elevados. A niveles sobre los 80 dB de sonoridad, aparece el reflejo estapadial que reduce la sensibilidad auditiva en unos 10 dB(HL) promedio en frecuencias sobre 1 kHz y llega hasta 50 dB en personas sensibles, sin embargo es ineficaz en sonido impulsivo pues reclama el transcurso de algunas milésimas de segundo para establecerse. Los músculos pequeños se relajan gradualmente para contraerse con un cambio de frecuencia.

Dentro del oído el sonido hace vibrar por simpatía al tímpano, que es una fina membrana que a su vez transmite la vibración a una cadena de pequeños huesos que termina en el estribo. Este hueso está inserto, como un émbolo, en la ventana oval y transmite la vibración al fluido que llena una especie de tubo, llamado caracol por su forma. En el interior del caracol está la membrana basilar que tiene unos filamentos que se mueven empujados por las ondas formadas en el fluido. Estos movimientos sirven para analizar el sonido y se traducen en impulsos nerviosos que son transmitidos al cerebro por el nervio auditivo.

El proceso de audición se da fundamentalmente en tres etapas:

–          Captación y procesamiento mecánico de las ondas sonoras.

–          Conversión de la señal acústica en impulsos nerviosos y transmisión de dichos impulsos hasta los centros sensoriales del cerebro.

–          Procesamiento neuronal de la información codificada en forma de impulsos nerviosos.