El vallenato se originó en la costa noreste de Colombia. La capital del departamento de César   es Valledupar, uno de los posibles orígenes del término vallenato. El género tiene relaciones con otros, algunos considerados como subgéneros, otros quizás presentes en  su origen: paseo, son, merengue (diferente éste del merengue dominicano), puya, tambora y cumbia.

La música de vallenato se la utilizó para danza, para fiestas familiares llamadas parrandas, y para serenatas. La línea melódica del vallenato es ejecutada por el acordeón, instrumento que caracteriza al género, conocido en la región como apodos como “el moruno”, o “guacamayo”. Se utilizan acordeones alemanas , las conocidas “Honner” tan difundidas en Uruguay, y las fabricadas en Colombia. La acompañan la caja, membranófono tubular cilíndrico de un solo cuero, de raíz africana. El tercer instrumento característico  es la guacharaca, raspador de muescas, idiófono de golpe indirecto de raspadura, el que tendría origen indígena.

Es un excelente ejemplo del proceso de sincretismo de culturas que se dio en América Latina; en los textos, la estructura poética es de raíz española, mientras que en los temas se mezclan elementos hispanos  con elementos indígenas de la región. En la década de 1940 la música del vallenato trascendió la región de origen y pasó a conocerse en todo el país. Se formaron entonces “orquestas vallenatas”, con ampliación de los instrumentos utilizados, entre ellos, la tumbadora.

En los años `70 aumenta notoriamente su difusión comercial a través del disco, y en la década de 1990 alcanza proyección internacional con las creaciones de Carlos Vives.