La música y lo corporal-gestual

En el caso de la danza, la música está claramente destinada a acompañar un movimiento corporal. Pero lo corporal no sólo se manifiesta en la danza. En grupos como Stomp, el elemento corporal es fundamental.

En diferentes tipos de música, no destinados a la danza encontramos igualmente lo que podríamos llamar un “gesto musical” que más que acompañar la interpretación es parte de esta.

Por ejemplo, en el caso puntual de la murga podemos reconocer tres niveles de movimiento escénico:

–          arquetipos de movimientos: remisiones a un type de movimientos identificatorio de la murga, que son parte de la tradición murguera

–          movimientos definidos por una puesta en escena: implica un concepto de la p. en e. y una relación dramático-musical-espacial que sirve como marco para la selección y la secuenciación de gestos.

–          movimientos ad libitum que son parte de la interpretación personal de cada integrante en cada actuación que puede tener diferentes márgenes de variación (personales)

En la enseñanza musical, es fundamental el aporte del método Dalcroze (1901). Este método jerarquiza el lugar del cuerpo como nexo entre pensamiento y música. Se propone relacionar la movilidad y la audición, el dinamismo y el espacio, la música y la danza. Su finalidad es lograr la conciencia del ritmo y del sonido a partir de la vivencia corporal.

Propuso que el sentido rítmico es esencialmente muscular, identificó la problemática de la arritmia (falta de coordinación entre la concepción del movimiento y su realización) con el análisis excesivamente meticuloso de los factores intelectuales del fenómeno rítmico, disociados del dinamismo del movimiento. Su método propone el desarrollo de la comunicación directa entre el pensamiento, los órganos sensoriales y la capacidad de realizar un movimiento.

Entre los principios de la rítmica, que Dalcroze empieza a esbozar en 1901, se identifican tres elementos componentes del ritmo: el espacio (amplitud), el tiempo (duración), y la energía (contracción y relajación). Estos tres elementos también los encontraremos en la teoría del movimiento de Rudolf von Laban, coetáneo de Dalcroze.

Dalcroze analiza el estado de relajación total y busca las causas de la ingravidez interior. Observa el estado de distensión parcial “que prolonga la acción mediante la abolición de movimientos inútiles, de los movimientos parásitos, mediante la economía de las fuerzas en juego”. Es el primero en codificar los métodos de economía muscular.

A través del desplazamiento regular y los movimientos corporales, se va estableciendo la coordinación del tempo y la noción de acentuación regular. Entonces se comienzan a trabajar los diferentes valores rítmicos, desde dos conceptos diferentes: como sumatoria de valores cortos y como división de un valor dado, siempre a partir del desplazamiento. Con estos ejercicios se desarrolla el equilibrio y el traslado del peso corporal, así como la tonicidad muscular adecuada para cada caso, entre otros contenidos.

El trabajo abarca la ejercitación de diferentes aspectos: – relajación – control de la energía muscular – acentuación métrica ( regular e irregular – memorización rítmico – motriz – inhibición del movimiento y reacciones rápidas – disociación entre los diferentes miembros del cuerpo – audición interior – improvisación ( libre o a partir de elementos dados – equilibrio corporal – fraseo (a partir del discurso corporal y la respiración – concertación ( actividades grupales) – velocidad – polirritmias ( entre distintos miembros del cuerpo) expresión

El logro de estos aspectos nos llevará a la conquista de la relación tiempo – espacio – energía.

Una vez adquirida la vivencia corporal y lograda la toma de conciencia de los contenidos trabajados, se aborda la lectura y escritura musical en forma simultánea con el trabajo corporal, que se va complejizando paulatinamente.

Algunos recursos utilizados son: el uso del pentagrama en el suelo – sobre el que se caminan las diferentes notas – y del endecagrama móvil, el solfeo corporal (a través de diferentes posturas), la aplicación de tarjetas con diversas figuras, etcétera.

Conjunta e integradamente con el aspecto rítmico, se trabajan también el melódico y el armónico, siguiendo siempre el mismo criterio.

Las clases de rítmica se componen de diferentes momentos, incluyendo cada una ejercicios de ritmo, melodía, audición, eutonía y técnica corporal, así como el uso de diferentes elementos ( por ejemplo: aros, pelotas, cintas, pompones, etcétera).

El método es aplicable a un espectro de edades que abarca desde los 3 – 4 años hasta la edad adulta. No es necesario tener ningún conocimiento previo.